2011-10-10

La lección de Doña Isabel De Palmieri

Comunicado de prensa 47-2011. Entonces la vieja Chabe (Nombre científico de mi Abuela Isabel) nos invitó a comer pastel tamal de pollo. Cuando llegamos a aquella asamblea improvisada de personas, ella dijo con esa voz ronca y su aire de abuela matriarcal, “ya el pelao tiene cédula”, y me dieron uno de esos ambrosíacos manjares. 

Salimos de ese lugar y nos hizo entrar a otra junta con personas ebrias y disfrazadas de camisas amarillas quienes apoyaban a un tipo con cara de corrupto. Comimos más de aquellos exóticos manjares, estos a diferencia de los primeros eran de cerdo.Luego, justo antes de irnos, La vieja Chabe dijo con picardía a uno de los organizadores: "Allá en la casa hay dos hijos más y el viejo aún camina, así que hay que traerlo en taxi",- y les guiñó el ojo -, al instante le empacaron tres manjares más y le dieron diez mil pesos con los cuales tenía supuestamente que llevar a mi abuelo a votar el día de las elecciones. Ella tomó los pasteles tamales, guardó el billete entre sus arrugados senos y se fue fingiendo cara de agradecimiento.

Al salir me dijo con picardía: "Ve Fabio, todos esos que nos dieron pasteles no son de confiar, ya te mostré las caras de aquellos por los que no debes votar". Finalmente ese día salí con tripa llena, la conciencia limpia y una lección de vida; Votemos con-ciencia.

Un día después de las elecciones... La Alcaldía de aposentos tuta, mi pueblo! se vestía de amarillo, y sonriente en el balcón de la alcaldía, yacía un alcalde con cara de corrupto. Ese mismo día, en una casa cualquiera, un joven recibía de su abuela otra lección de vida; un cliché de escuela- Con el dedo indice hacia arriba- exclamaba la vieja: "El pueblo que no tiene memoria... está condenado a repertir la historia..."

A mi Abuela Chabe.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada