I.
Cansada del repudio, del medio que la agobia,
tomada de sus manos apreciaba aquella fobia,
tan pulcra y tan aseada preparaba su oratoria,
palabras de amor, a una conducta inmeritoria.
II.
Se repetía de sol a luna desde la prehistoria.
Le apartaban de los panes, vinos, zanahorias,
le golpeaban con cartones, con ira, con euforia,
lloraba al medio día, condenada a las escorias.
III.
Miles hedores le atraían con fuerza gravitoria,
y todos le asociaban con mil cosas mortuorias,
Volaba felizmente en direcciones aleatorias,
era de libre razonar; pobre alma purgatoria.
IV
Agraciada en las desgracias de la vida irrisoria,
estaba con el insectivida en una indagatoria,
y halló su desgracia, por obdecer la exhortatoria.
V.
Voló cuesta abajo, dejando en su trayectoria
las alitas, ojos grandes, ideas alucinatorias,
sentía la crueldad de una falla respiratoria,
volaba torpemente en secuencia ondulatoria.
VI.
Así muere una mosca, y esta es su cruel historia.
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