Si hay una llamada silenciosa, recuérdame tácitamente,
sé que no se lograba escuchar el ritmo de respiración,
pese a que hice el mejor esfuerzo para que lo oyeras
de la forma más natural posible.
No fue casualidad, deseaba escucharte,
rendirte un pequeño homenaje.
Quería que parecería una casualidad,
Quizás esta es una forma diferente
de decirte que te quiero,
disfrazandote la casualidad como una llamada perdida.
El propósito es que veas escondida dentro de cada casualidad,
un inusual milagro, un te quiero expontáneo sin pagarés de por medio,
tal como se esconde el milagro apócrifo que hay
al levantar una pidra o al cortar un tronco de madera.
Finalmente, después de este post espero, pensarás un poco,
y sonreirás preguntandote si aún o no era casualidad.
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